Abre bien tus oídos
déjate embriagar los
sentidos.
Que mi voz abra tu alma,
mientras vamos abriendo las
sábanas de la cama.
Ábreme tus piernas,
entraré despacio, sintiendo
toda tu alegría y pena.
Saldré tranquilamente de tu
cuerpo para volver a él
nuevamente.
Nos robaremos quedos
gemidos y nuestras
voces quedarán silenciadas
por la música de nuestra
piel al encontrarse,
frotarse.
Abre bien tus oídos.
Esta noche será nuestra,
al menos en este instante
hasta que la pasión nos
enloquezca.