No te puedo pedir

algo que no sé sentir.

No me puedo permitir

entregarte estos sentimientos

así.

No te puedo pedir que me ames

sin saber que tú me

lo vas a decir.

No puedo.

No debo.

Mi vida no es más

que un lamento.

Un largo letargo de

miedos y anhelos

guardados en cajones

de olvido.

No quiero pedirte

que te adentres en

este frío mundo en

el que habito,

por mucho que tú

amor sea un cálido

gritó de esperanza.

Esa que se ha ahogado

en el exceso de ganas.

No te puedo pedir que

camines junto a mí

por estos yermos campos

de desolación de los

que están compuestos

mi alma y corazón.

No te puedo pedir que

me ames, si no me amo

ni a mí.

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