Suspiros al viento,
recuerdos de amores
que un día sentimos
perfectos.
Como cuando éramos
niños y creíamos, vivíamos,
los sueños.
Suspiros al viento,
exhalado cuando nos
damos cuenta de que
nos hacemos viejos.
Que la vida pasa.
Que no se detiene ante
nadie y ante nada.
Los ojos marchitos por
haber observado tanta
desesperanza.
El alma avejentada por
la melancolía desmesurada,
esa que me lleva a pasar
despierto las madrugadas.
Licnobio pintor de vidas
pasadas.
De tiempos que sentimos
mejores, cargados de ilusos
amores.
Suspiros al viento,
al recordar tus ojos negros.
El revoloteo de los pájaros
cuando tumbados, de las
manos agarrados, observábamos.
Disfrutando del momento
que pensábamos que iba
a ser eterno.
Aquellos en los que embarcábamos
en barcos de cáscara de nuez,
pensándonos capitanes avezados
que ninguna tormenta
nos conseguiría vencer.
Juventud divino tesoro
que vamos perdiendo dejando
de ser tontos.
O somos tontos al perder
ese bello tesoro.
📸 PIXABAY









