SUSPIROS AL VIENTO

Suspiros al viento,
recuerdos de amores
que un día sentimos
perfectos.
Como cuando éramos
niños y creíamos, vivíamos,
los sueños.
Suspiros al viento,
exhalado cuando nos
damos cuenta de que
nos hacemos viejos.
Que la vida pasa.
Que no se detiene ante
nadie y ante nada.
Los ojos marchitos por
haber observado tanta
desesperanza.
El alma avejentada por
la melancolía desmesurada,
esa que me lleva a pasar
despierto las madrugadas.
Licnobio pintor de vidas
pasadas.
De tiempos que sentimos
mejores, cargados de ilusos
amores.
Suspiros al viento,
al recordar tus ojos negros.
El revoloteo de los pájaros
cuando tumbados, de las
manos agarrados, observábamos.
Disfrutando del momento
que pensábamos que iba
a ser eterno.
Aquellos en los que embarcábamos
en barcos de cáscara de nuez,
pensándonos capitanes avezados
que ninguna tormenta
nos conseguiría vencer.
Juventud divino tesoro
que vamos perdiendo dejando
de ser tontos.
O somos tontos al perder
ese bello tesoro.

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DE PINTAR Y DISFRUTAR

Pintor de batallas
en escenarios bélicos,
los que se transforman
nuestras camas.
Pintor de pasiones
y esperanzas.
De trémulas noches.
De frías y solitarias mañanas.
Pintor de cuerpos desnudos,
desmadejados de miedos
envueltos en tapices de
besos.
Pintor de campos arados
por manos temblorosas,
que van abriendo
los surcos húmedos
con dedos apasionados.
Pintor de escenas de dormitorio
dominado de besos,
que no son limpios,
sí oscuros y obscenos
para valores puritanos,
de loscuáles no hacemos caso.
Pintor de batallas.
De cuerpos desnudos revueltos.
Cantor de susurros,
gemidos,
jadeos que lo inundan todo
en olas de apasionados
lamentos.

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PIDE UN DESEO

Pide un deseo.
De esta lámpara,
en la que habito, ante
tus caricias, me yergo.
No tengas miedo,
a tus pies pongo
el mundo entero.
Soy un oscuro genio
prisionero de sus
propios deseos.
Pide un deseo,
mi precio, un beso.
Por ellos me convertiré
en carne, me embriagaré
de tus sueños, junto a ti
plácidos serán mis anhelos.
Pide un deseo
Libérame de este encierro.
No seré un tonto Aladdin,
sí un Jafar embriagado de ti
Renuncio a todo por
un instante en tus ojos,
por ser parte de tu recuerdo,
por sentirme parte de tu aliento.
Pide un deseo.
No soy, ni seré jamás un
Ángel bueno.
No viviré en un cuento.
Condenado estoy a no
ir a ningún cielo, pero espero
disfrutar de tus te quieros,
pasear lentamente por tu cuerpo,
sentir entrelazadas nuestras
manos.
Un susurro al oído musitado.
Pídeme un deseo.
Libérame de esta lámpara
que es el miedo, con paredes
de soledad y desengaños.
Libérame y amárrame entre
tus abrazos.
Pide un deseo.
Los escribiremos en versos
con plumas de pasión y tinta
de besos.
Escribimos un nuevo cuento,
el nuestro, en las páginas en blanco
del tiempo.

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DE CUANDO TODO SE CIERRA.

Todo se cierra,
escepto este corazón
mío que te espera.
Que todo su calor
te entrega.
En esta época
de incumplimientos
e incompetencias
mis brazos seguridad
te ofertan.
Ven a mí, amada mía.
Ven a mí, descúbreme
con una mirada nueva.
Mírame y reconocerás
en mí a aquel para
quien sin ti no
encuentra el color.
No tengas miedo,
no dudes de cual es
mi intención: amarte
sin remisión, sin dudas,
con pasión.
Te daré todo el calor
que la vida te robó.
Me reconocerás.
Te reconoceré.
Ya nos hemos encontrado
entre sueños humedeciendo
con besos nuestros cuerpos,
convirtiendo el despertar en
un lamento.
Ya nos hemos encontrado
en noches a las que hemos gritado
que no se marchara, pero no
nos ha escuchado.
Hemos vivido días amargos
confinados en nuestros
corazones solitarios,
anhelando buscarnos en sueños,
hacer reales esos momentos.
He plantado jardines enteros
de letras abonados con recuerdos
de esas noches en las que te sueño,
te encuentro, disfruto de tus momentos.
Entre letras, sílabas, palabras, verbos
me deleito dibujando tu cuerpo
en blanco bajo negro.
Y ahora sé que el sueño
ha terminado.
Sabemos que ha llegado
el momento de reencontrarnos,
pero esta vez en carne y hueso.
Nos encontraremos entre
extrañas miradas, pero nos
reconoceremos.
Te abriré mi pecho.
No volveré a echarte de menos.
Seremos uno.
Infinitos como el universo.
Todo se cierra
escepto este corazón
mío que te espera.

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PRONÓMBRAME.

Pronuncia mi nombre.
Que mis sílabas nazcan
de tus labios.
Humedecidas.
Pronúnciame.
Hazme real.
Que cada letra
de mi nombre
me haga un poco más
verdad.
Que las sombras que
me recubren, en el
viento se esfumen.
Pronúnciame con
un murmullo suave,
como tus besos,
de esos con los que
me lleno y renazco,
deseando estar a tu
lado, entre tus brazos,
arropado por los sueños,
lejos de las decepciones y
los miedos.
Haz del verbo carne.
Y ámame con desespero,
al igual que amarte yo
anhelo.
Musítame lentamente,
cosquilleando con tus
suspiros mi mente.
Pronúnciame.
Adjetívame.
Pronómbrame.
Conjúgame entre las estrellas.
Analízame sintácticamente,
reconociendo individualmente
cada pedazo de mi.
Ambos en sinalefa amándonos.
Pronuncia mi nombre.
Conviérteme en hombre
capaz de pronunciarte a ti.

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DE MIRADAS QUE HABLAN.

De momentos robados.
De miradas que hablan
de todo y de bocas
que no pueden decir nada.
De efímeros momentos
De roces furtivos.
De caminos de lamentos,
de veredas sumisas que
nos llevan por la ruta
del fracaso.
De brujas que bailan
desnudas al rededor de
las hogueras que encendemos
antes de convertirnos
en témpanos de hielo.
De momentos, que como
estrellas fugaces, iluminan
nuestro firmamento.
Un solo instante.
Un solo momento.
Miradas, en frugales encuentros,
que se aman para quedar
silenciadas por voces de
aquellos que nos acompañan.
Aquellos que la vida nos amargan,
que les alargamos su vida,
pues vivimos todos en una
gran mentira.
¿Y qué hacer si nos amamos?
Aunque nuestro amor
dure solamente un rato.
¿Dejamos la comodidad
de un seguro regazo para
lanzarnos al ardiente pecho
que devoramos en fogosos
momentos?
¿Son sueños?
¿Vivimos en una pesadilla?
¿O sólo deseamos lo que
no tenemos a mano?
De momentos robados.
Dos idiotas que en la vida
han naufragado.

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A OSCURAS.

Sueños empapados
en versos.
Besos entrelazados.
Abrazos apasionados.
Miradas que queman.
Pieles que arden.
Noches de tormenta
entre sábanas que ya
no están secas.
Silencios,
de esos que pesan.
Vidas espesas
No descubramos nuestros
secretos.
Amémonos por momentos.
Que la luz no vea
nuestra alma.
A oscuras.
Siempre a oscuras.
Ocultos de toda luz.
Desnudos de la hipocresía
con la que nos recubrimos
por el día.
A oscuras,
hagamos de la realidad
una locura.
Perdámonos en el tiempo,
no volvamos a esos
momentos fuera de este
cuarto,
fuera de nuestros sentimientos.
Pero estamos condenados
a una vida que amarnos, a la
luz, no nos permite.
Demasiadas promesas hechas,
demasiados votos recitados.
A oscuras.
Siempre a oscuras.
Lejos de todo
hasta, muchas veces,
de nosotros.

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DE PROBLEMAS SIN SOLUCIONES.

De callar hasta ya
no poder más.
De eso que pasa
y traspasa.
De lo que no pasa
y se traspapela entre
mentiras conjugadas
con papeletas.
De broncas abroncadas
en el pleno del que
no se habla de nada,
y el problema no es que.
no se hable, que hablar
se habla en demasía sin
sentido ni armonía.
De ir los unos contra
los otros y éstos a por
setas u hongos.
De debates que son
combates entre oponentes
tan distantes como alejados
están ellos de sus propios
ideales
De ideales idealizados
nunca practicados.
De no saber y creer
que todos sabemos.
De no escuchar y si
lo hacemos escuchamos
que somos perfectos.
De aduladores y adláteres
que nos acompañan a todas
partes, dispuestos a todo
por conseguir cualquier
puesto.
De estar la calle hartos
de tantos cargos,
que con nada cargan
pero joroban un rato.
De voces destacadas
que se acallan cuando
el poder los alcanza.
De olvidar de dónde venimos
sin saber, tampoco, dónde
hemos ido.
Para contener, cerrar.
Ayudas europeas solicitar.
Pugna por unos presupuestos
que los pobres no verán ni
de lejos
De colas que no terminan.
El hambre, la necesidad,
la calma fulmina.
De no querer ver
lo que pasa
De pasar y dejarnos
sobrepasar por la
ineptitud de los que nos
han de gobernar.
Mucho gallo para tan
poco gallinero.
Instituciones anquilosadas
que no sirven de nada.
Realeza por herencia
de un mal polvo que
hemos de pagarlos todos.
Muchas palabras
para no decir nada.

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NO TE PONGAS NADA.

No te pongas nada,
nos sobra toda la ropa.
Quédate así, desnuda,
que desnudo yo me quedaré
para ti.
Nos sobra todo.
Incluso las palabras.
Dejemos que sean nuestros
cuerpos los que marcan el
tempo que ansían bailar.
No hagamos nada.
Demos rienda suelta
al deseo.
Quietos, dejándonos
hacer por los momentos.
Siénteme al igual
que yo te siento.
Tu aliento, erizando
mi cuerpo. Llenando
el silencio de dulces
lamentos.
Mi aliento, arrancándote
suaves jadeos.
Nos sobra noche
para hacer de nuestro
deseo un derroche.
No te pongas nada.
Quitémonos todo,
la ropa, los miedos,
las horas.
Amándonos a deshoras.
Quitándonos la honra
en olas de caricias,
versos que hablen de
lo que sienten nuestros
cuerpos.
No te pongas nada,
juguemos al juego
del deseo que te
tengo, que embriaga
mi mente, mi cuerpo.
No te pongas nada.
Que sea la penumbra
la que nos cubra en la
cama.
No nos pongamos nada.

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DE CUANDO LAS PALABRAS SE ESCAPAN.

No se me ocurre nada.
Me he quedado sin palabras.
La noche a vencido
a mi imaginación.
Necesito tu inspiración.
Las palabras que surgen
de tus besos.
De los deseos que en
mí despierta tu cuerpo.
De las sensaciones que
de mi piel tus manos arrancan.
Esas palabras que brotan
solas mientras tu pelo, suelto,
envuelve mi pecho.
Necesito los lamentos
que provocan tus despechos,
tus adioses.
Te necesito para sentirme
completo y romperme de
nuevo.
Te necesito para que
flageles mis recuerdos.
Pero ahora, en el silencio,
en esta soledad en la que
me encuentro, las palabras
me rehuyen.
Los verbos se conjugan en
un imperfecto pretérito.
Los adjetivos se convierten en
descalificativos.
Mi nombre, por el silencio
musitado, suena como
un pronombre desanimado.
No se me ocurre nada.
Me rehuyen las palabras.
Poeta licnobio que busca
en la luna el consuelo
para su verso roto.
Meliflua limerencia
acendrada, en esta
ataraxia que precede
al arrebol de la mañana.
No se me ocurre nada.
Se me escapan las palabras.

📸 PIXABAY