Fantasía se apagó,
a la oscuridad sucumbió.
Las hadas mueren
por lágrimas de desamor.
La bruja malvada,
por fin triunfó,
cubriendo de noche
todo el mundo.
Campanilla huyó de un
nunca jamás que ya
terminó, los niños perdidos
fueron encontrados, capturados
por el capitán Garfio.
De la proa de su barco, cuelga
el cocodrilo que le dejó
manco.
Los malos han triunfado.
Los sueños han sido relegados.
El príncipe del cuento
ha sido desheredado y su
padre, el rey, ha abdicado.
Pero a pesar de todo,
la luna sigue brillando,
y tú, tejiendo retazos de
noche en bellos vestidos,
calzando zapatos de tallado
cristal y al cuello perlas de gotas
de rocío.
Y bailas alrededor de una hoguera,
baile de zíngara que resiste en
lo alto del campanario.
Quasimodo permanece atolondrado
de esa música enamorado.
Y traes la esperanza a un
mundo cuasi olvidado.
La resiliencia de una resistencia
en forma de sonrisa y mirada
soñadora.
Los sueños no te abandonan.
Flotan a tu alrededor, haciendo
brotar una ilusión.
Mi corazón se caldea.
Mis penas y miserias se
congelan.
Olvido la tristeza cuando
te veo danzar hacia una
mañana nueva.
No me puedo resistir,
como a la tonadilla del flautista
de Hamelin.
Me lanzo a bailar tras de ti.
Recorriendo la tierra en frenético
ir y venir de nuevos horizontes,
nuevas metas, nuevas cimas a las
que subir.
Ciudad esmeralda se comienza
a reconstruir, con tu mirada, con
tu forma de sonreír.
Me reencuentro con la
ilusión, con el corazón,
con el valor, con la mente
libre de miedos.
Danzas frenética.
Y sé que te necesito,
que sin ti nada tiene sentido.
Bésame y que fantasía
vuelva a renacer.
En tus labios vive la
semilla que a todo
devolverá su esplendor.
📸 PIXABAY









