El ayer
no es hoy.
El hoy
no es el ayer.
Desnudémonos el alma,
la piel, el pensamiento
con las ropas
con las que antaño nos tapábamos.
El ayer
no es hoy,
ni mañana.
El ayer
no volverá,
aunque nos propongamos
revivirlo como en el pasado
nos lo bebimos.
El hoy
no tiene del ayer
más que recuerdo,
algunos amargos,
la mayoría algodones de azúcar
para nuestro ser.
Todo lo que comienza
ha de terminar.
Todo lo que termina,
se ha de sustituir por algo
que ha de empezar.
El ayer
no es hoy.
El hoy
es la puerta al mañana.
📸Ridderhof (PIXABAY)








