Nunca he sido normal.
Nunca me lo he creído.
Un niño de brazos
vacíos y sueños vívidos.
Un niño que siempre
ha querido mirar a través
del arco iris un mundo
lleno de color.
Un niño que se aferra
a su mantita de la niñez,
a una noche en vela
plagada de sonrisas y
nervios, murmullos en
el cuarto fijando su
mirada lejos,
más allá del pasillo
oscuro por el que se
esperaba que llegasen
los sueños.
Mañanas de bostezos,
del sonido de la radio,
de leche blanca,
de mochilas pesadas,
de encarar el día con
esperanza sin miedo
a nada e ilusiones por
banda.
Un niño que navega entre
nubes de algodón, que se
hunde en cucuruchos de
hojas de periódicos,
entre pasillos de otros
niños que juegan divertidos
sin ser consciente si llueve
o hace frío.
De abrazos, que comenzaban
como un juego, terminando
en un beso rápido.
Miradas alegres.
Sonrojo en la cara,
corriendo a presumir
de la hazaña.
Un niño que crece
que a la edad adulta
nada cede.
Un niño que se aferra
A los hilos de una cometa
y que por el viento arrastrar
se deja, que siente el
viento en la cara y
sus lágrimas, no derramadas,
se congelan.
Que ríe sintiendo el cosquilleo
de las alas de las aves en
su vuelo, mientras rozan su
pecho.
Y bajo él, todo es pequeño.
Todo pasa raudo sin poder
detenerlo.
Espléndida poesía, como siempre 💕👏🏻👏🏻👏🏻
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Muchísimas gracias, super por el incondicional apoyo. Todo un honor☺️☺️☺️☺️
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❣️😊❣️
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