DÉJAME PINTARTE.

Déjame pintarte,
bosquejarte en un
lienzo de amante.
Déjame retratarte,
tan bella y distante
como la Luna llena.
Veladura de color
sepia atenuando tu
hermosura.
Déjame pintarte
con pinceles cargados
de pasión.
Óleos de emoción.
Déjame pintarte
serena en tu desnudez,
tan bella que incluso
al arcoiris haces languidecer.
Túmbate.
Relájate.
Te haré el amor con
cada trazo, disfrutando,
muy despacito, observando.
Déjame pintarte,
mirarte, deleitarme en
tu inhumana belleza.
Tu mirada me altera.
Mi pulso tiembla,
deseando sumirme
entre tus piernas,
dormir a ti abrazado,
sentir el viento bailando
entre nuestros cuerpos
desnudos.
Pero ahora,
déjame pintarte
dormitando entre
jazmines, rosas,
claveles, amapolas.
Déjame pintarte,
enseñarle al mundo
esa tu sonrisa hechizante.
Si no es al mundo,
sólo yo seré
el único que con ella
se obnubile.
Y ahora, mi vida,
déjame que te pinte.

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DE NO HABLAR DEL PASADO.

No hablemos
del pasado.
Fuimos expertos
en hacer del amor
una guerra.
Ahora convirtamos
esta cama en nuestra
trinchera.
Deshaz mi alma.
Desbarata mi calma.
No esperemos un mañana.
No hablemos,
son inútiles las palabras,
nunca nos han servido de nada.
Han sobrado,
al igual que sobra
la ropa.
Mantengamos la calma.
Esta apunto de comenzar
la batalla.
Ondeando la viento el
mastil enhiesto en mi
centro, lo agarras, lo
masajeas, lo zarandeas,
presta para nuestra guerra.
El pasado ya no importa,
al menos en esta hora.
El presente es lo
único que importa,
luego ya, cuando recojamos
nuestras ropas, volverá el
silencio y cada uno
se irá a su propio
desierto.
Pero ahora,
entendámonos de la
mejor de las formas.
Besos que son como
bombas,
aniquilando las pocas
defensas que aún se alzan
orgullosas.
Cuerpo contra cuerpo,
deseosos nuestros sexos.
Movimientos convexos.
Encendiendo los
rescoldos que antaño
ardían iluminando las
estrellas con sus llamas.
Fuegos fatuos con los
que jugamos.
No nos asustamos.
Desnudos danzamos.
Bailamos tenuemente iluminados.
Sombras de otros
amantes de los que
nos mofamos.
De una vida distante,
que en estos momentos
ni nos acordamos.
De sábanas frías en
las que por la noche
nos acostamos.
Ahora sí, separados.
Juntos solamente en
este instante.
Placer al cuadrado,
dejando a nuestras
parejas de segundo
plato, esos que nos
deleitan pero nunca nos
llenan.
Condenados a entendernos.
Locos por comernos.
No hablemos
del pasado.

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DE POSTRARSE. DE LEVANTARSE. DE CRUZAR.

De atrevernos a cruzar
lo que nos separa.
Esta raya que han
dibujado sobre un
plano.
Dos corazones no
han de estar separados.
Nos miramos.
Uno frente al otro, fijos
nuestros ojos.
Demos el paso, no
nos convirtamos en esclavos.
Demos el paso.
Crucemos la calle,
vayamos al lado vedado.
Escapa de tu celda,
ven conmigo que tengo
una esquina presta,
lejos de miradas solitarias,
lejos de mascarillas que
nos tapan la cara,
lejos del dolor y soledad
que la separación acompaña.
Cruza a mi lado.
Sumérgete en mis brazos.
En esta esquina preparada,
nos comeremos, como
hambrientos, los labios.
Se tocaran nuestras manos,
buscarán amparo bajo
las ropas.
Explorarán las zonas que
sin su contacto lloran.
Da el paso y cruza a mi lado.
Seamos libres de amarnos.
Mi lecho espera,
mi mente desespera.
Si quieres cruzo a tu lado
y en condenado me transformo.
Medidas incoherentes
que hieren, separan, a las gentes.
Doy el salto riéndome
de las leyes.
Por un beso tuyo,
por el sabor de tus labios,
por el tacto de tu cuerpo,
bien vale una condena
entera, mejor
que estar separados.
A un paso del cielo,
nos postramos sumisos
en el infierno.

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DE SER DUEÑA DE NOCHES EN VELA.

Se parte de mis
noches en vela.
Sé aquella que
de mí borra todas
las penas.
Ábreme la puerta
a tus sueños, a lo
que deseas.
Que la locura nos
envuelva en sedas
tejidas con los truenos
de la tormenta que se desatará
en nuestra cama.
Que la ternura se quede
desnuda.
Abrazados como dos
sedientos a su botella.
Necesitados de besos
y promesas.
Movimientos desbocados,
acompasados.
Bañados en sudor y calor.
Sé tú la causante de mis
noches en vela.
No la tristeza, la melancolía,
ni las penas.
Sé tú la guardiana
de mis secretos, de los
nuestros, de lo que pase
aquí dentro.
No tengamos miedo.
Este es nuestro ahora.
Comámonos la boca,
los desvelos, otros amores,
las horas.
Encontrémonos en los
caminos que en nuestros
cuerpos dibujan nuestros
dedos.
Recorrámonos con nuestras
lenguas.
Borrémonos nuestras penas.
Hazte dueña
de mis noches
en vela.

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MÍA TE HARÉ.

Hoy mía te haré.
Soy tu ángel oscuro
del placer.
Me invitaste.
Me invocaste,
deseosa de sentir
mis manos en tu piel.
Mis labios tu cuerpo
recorrer.
Hacerte estremecer.
Te ataré con sedas
y cuerdas de la que
nunca serás capaz de escapar.
Me desearás esta noche
y mil más.
Prepárate para no olvidar(me).
Por fin liberarte de las
cadenas, que al tedio de una
vida sin pasión, te atan.
Tu así lo quieres.
Serás mía en cuerpo y mente.
Te tocaré con deleite
y olvidarás las otras
burdas manos que te
robaron gemidos que te
parecerán falsos.
Te haré sentir tocar el cielo.
Desearás bajar infierno
de mi cuerpo.
Ser devorada por las llamas
de mi lengua entre tus labios.
Liberarte intentarás, pero
no podrás.
Mis labios de tu esencia anegados
tu boca besarán.
Sabrás a qué sabe la divinidad,
la esencia, que incluso los dioses
del Olimpo, envidiarán.
Luego mis dedos te recorrerán.
Tu boca de mi hombría se
llenarán.
El corazón desbocado nos laterá.
Entraré en tí.
Te poseeré completamente.
Movimientos suaves,
tú urgente.
Suavemente.
Para mí deleite, gritarás
que que no lo prolonge
más, que estarás dispuesta
para el final.
El ritmo bajaré.
Te acariciaré.
Me rogarás.
Me recrearé.
¿Estás dispuesta ha
llegar hasta el final?
Esta a noche te haré mía.

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DE HOY. PARA MAÑANA.

De no poder.
De desfallecer.
De sueños ignorados,
olvidados al amanecer.
De llevar las boca
tapada, las manos
atadas y lavadas bien.
De ver sin sentir.
De sentir sin ver.
De otro día más.
De otro tren, cargado
de oportunidades, que
se va, sin parar si quiera
en la estación ya.
De seguir.
De salir.
De que nos quieren encerrar
tapando su necedad, terquedad,
inutilidad.
De querer reír cuando
no dejas de llorar.
De ver una luz, aunque
no veamos el final y esa
luz no sea más que una
luciérnaga.
De seguir.
De no desistir.
De aguantar hasta ya
no poder más.
De mirar con esperanza
cuando estás sumido en
la desesperanza.
De no dejar de mirar
atrás, cuando lo que
hemos de hacer es avanzar.
De callar para no molestar
cuando lo que se desea
es gritar.
De la desesperanza haciendo
colas inmensas.
De futuro jubilado.
De pasaportes a otros lados.
De costas ignotas plagadas
de promesas rotas.
De jugarse la vida.
De una partida de antemano
perdida.
De hoy.
De ayer.
De sobre todo un mañana,
un nuevo amanecer.
De analistas que analizan
sin querer analizar.
De banalizar la realidad.
De maquillar el rostro
de la verdad.
De preguntas sin respuestas,
que son mejor que las que
nos ofertan.
La ley del mercado.
De comprar lo más barato,
de quedarnos con los nuestros,
de no saber ni quererlo.
Pero aún así yo ansío
tus abrazos.
Consuelo para tantos
malos ratos.
Aún así sueño con tus
besos.
Aún así mal tejo versos.
Aún así me dejo engañar
y aunque no lo parezca
mantengo la esperanza.
De vacunas y vacunar(se)
de mentirosos mediáticos
que se consideran enviados
celestiales.
De no creer en nadie.
La luz y la oscuridad la
imponen las eléctricas.

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DE CUANDO LLEGA LA PRIMAVERA.

Llega la primavera
de tu cuerpo,
para derretir el
hielo del invierno
de mis deseos.
Llega la primavera
de tu cuerpo,
ofreciéndome el
elixir de la flor
que guardas como
un secreto.
Llega la primavera
de tu cuerpo,
el deshielo de mi
cuerpo se mezcla
con los fluidos del
jardín florecido en
tu pecho.
El llano de tu vientre
que entre tus piernas
se pierde.
Llega la primavera
de tu cuerpo,
me deleito recorriendo
lo que me ofreces.
Labios que no se ofenden,
degustando el néctar
que la pasión entre
tus caderas despierta.
Manos celosas, recorriendo
los caminos abiertos
por mi boca.
Los sueños se desbocan.
Los jadeos y gemidos
no se equivocan.
Llega la primavera a
tu cuerpo,
embriagando todos
mis sentimientos.
La rama enhiesta
buscando el fruto
de tu primavera.
Floreciendo lentamente.
Delicadamente, como el
pájaro que penetra en su
nido, así se acoplan
nuestros cuerpos.
Con el cinturón de
tus piernas alrededor
de mis caderas marcando
el ritmo de cuando llega
la primavera.
El éxtasis florece entre
sudor y el eco ahogado
de nuestras voces.
Llega la primavera
a tu cuerpo.

📸 DEPOSITPHOTOS

DE LETRAS GRISES

Me callo mis razones,
me envuelvo en mis
temores.
Olvido mil ilusiones.
Sueño sin sueños.
Se borran, del arcoiris,
los colores,
al final del cual ningún
caldero me corresponde.
De dejarnos vencer.
De pensar que es imposible
volver a querer lo que
amamos ayer.
De una vez nada más.
De sentirnos engañados,
sumidos en una vida que
nada nos quiere otorgar.
De querer gritar,
tener que callar.
De montar un arca en
la cual salvar las ilusiones
para que no sean anegadas
por el diluvio de las decepciones.
De ser testigo de la
muerte de éste jardín
marchito.
De no sentirse de
ningún sitio.
De letras grises.
Pensamientos hostiles.
De levantarse sin ganas.
De ya no esperar nada.

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BAILANDO SÓLO PARA MÍ

¿Como expresarte que
te deseo?
¿Que me encantas tus
juegos?
Esa forma de provocarme
De emborronarme los
sentidos.
De desbocar mis latidos.
Y hoy lo haces.
Bailando mostrando
tus ropas de rojo encaje.
Bailando solamente
para mí.
Un pobre amante,
con el cuerpo preparado,
palpitante,
deseoso de tomarte.
Bailando traslucida.
Despojando tu cuerpo
de las vestiduras.
Ya no hay ataduras,
más que la de mis manos
para alargar lo esperado.
Te gusta hacerme sufrir.
Desearte hasta mi cordura
consumir.
Sentirte deseada.
Verme así,
postrado, sin postrarme aún,
ante ti.
Bailando sólo para mí.

📸 PIXABAY

DE NEGACIONISMO. DE SER.

De ser y reconocer lo
que uno es.
Negacionistas.
Así, sin más en
esta nueva anormalidad,
que la quieren revestir
de normalidad.
Negacionista por
no dejar de soñar.
Negacionista por no
borrar un sonrisa.
Negacionista por
seguir volando con
alas que me han
de llevar a tu casa,
quizá acabando en tu
cama.
¿O en la mía?
¿O en cualquier esquina?
Negacionista por no
renunciar a tus besos,
desear penetrar en
tu cuerpo.
Negacionista por
decir(te) lo que quiero,
lo que deseo
Que te anhelo.
Negacionista por
entre tus brazos buscar
consuelo.
Por no confirmarme
con un sólo momento
sin ti.
Por sentir.
Por vivir.
Por arroparme
junto a ti.
Negacionista por
querer descubrir el sol
(naciente) a tu lado.
Negacionista por gritar
que te amo.
Que te quiero amar con
o sin mascarilla,
sentir en mi cuerpo
las cosquillas de tu
pelo.
El camino que en él
trazan tus dedos indicando
que quieres que comiencen
los juegos.
Negacionista en unas
pocas palabras.
Negacionista por no
callar el deseo que
despiertas.
La ansiedad que me ciega.
Negacionista de una
noche en soledad.

📸 PIXABAY