RECUERDOS. SOLAMENTE

Solamente me queda
el ayer.
Tu recuerdo latente
en mi mente.
Solamente me queda
vivir un mañana, un
presente sin sorpresas.
Solamente me queda el aroma
de tu cuerpo impregnado en
mi cama.
Te abrazo, abrazando la almohada.
Te amo a pesar de la distancia,
de la ausencia que todo desgasta.
Te amo a través de mis manos.
Mis pensamientos me transportan
a esos momentos a solas.
Solo.
Así me descubro mientras
consuelo busco.
Solo y desesperado.
Se me escapa el llanto,
mezclándose con el sudor
que impregna mi piel.
Solo y olvidado
aquí en mi cuarto.
Pensando en el calor de
tus abrazos.
En el sabor de tus labios.
Solamente me queda la
ausencia.
Los recuerdos pesan.
La soledad de todo se
apodera.
Hasta de mis ganas de
anhelante.
La noche se enraiza.
El tiempo no pasa.
A oscuras me encuentro.
Solamente me queda
el recuerdo.

📸 PIXABAY

DE CAZADORES Y PRESAS

Cazadores y presas.
Atracción cinegética.
Uno detrás del otro,
al acecho.
A ver quién, siendo más
fiero, se convierte en
en vencedor y quién
en presa.
Depredadores al acecho.
Un beso.
Comenzamos el juego.
Cada uno en su rincón
de la sala.
Bailarines esperando que
comience la música.
Miradas que se entrecruzan.
Sonrisas aviesas que se
buscan.
Bellos erizados sabiendo
que se acerca el momento.
La tormenta estalla.
Electricidad de los cuerpos.
La estática no falla.
Depredador y presa
revolcándose en el suelo.
Juego fiero.
Dentelladas a la ropa.
Besos al alma.
Manos, sin garras, que
se recorren.
Desatadas las fieras
que se esconden.
No movemos al ritmo
que esta noche toque.
Retozamos.
Nos besamos.
Depredador y presa
enredados.
Buscamos el punto, ese
que permite entrar en el
otro.
Busco con desespero.
Me muestras el camino.
Tus manos me guían hasta
el infinito.
Cuando llegó, me apartas.
Ahora eres la depredadora
y yo tu presa.
Estoy a merced de tus caderas.
Tus manos traviesas de
mí se apoderan.
Nos revolcamos.
Pero somos conscientes de quién
a perdido, de quién ha ganado.
Entre nuestros brazos reímos.
Gemimos.
Gritamos.
Musitamos.
Nos prometemos verdades
a medias, mentiras enteras
a expensas de un a vida
de la que no sabemos que nos
espera.
La mañana no nos despierta.
La esperábamos recostados.
Saciados.
Agotados.
Ambos como ganadores.
Sabiéndonos derrotados.
Disfrutamos de la paz del
momento.
Del instante de pausa en
esta partida.
Esperando el próximo
movimiento.
Cazadores o presas.

📸 DEPOSITPHOTOS

ESCÚCHAME.

Que solamente sea
mi voz la que recorra
tu piel.
Escúchame.
Siénteme.
Que mis sean mis
susurros los que en tu
mente penetren.
Que tu imaginación,
sin lugar a equivocación,
se encienda.
Que mis palabras,
cuáles mis manos expertas,
recorran tu cuerpo.
Que mi aliento musitado,
como boca deseosa,
humedezca tu lugar sagrado.
Escúchame.
Siénteme.
No voy a tocarte.
Pero sí voy a entrar
dentro de tí.
Mis murmullos robaran
estremecimientos.
La noche,
nuestro espejo.
La luna brillará
iluminando con luz perlada,
tu cintura,
nuestra cama.
Escúchame.
Déjate hacer.
Que mis palabras sean
las que hagan florecer
las rosas rojas de la pasión.
Escúchame.
Siénteme.
Déjate hacer.
Disfruta despacio de todo.
Yo, mirándote,
sintiendo el goce de tu ser,
también disfrutaré.
Escúchame.
Te escucho yo también.
Musítame la misma
mentira una y otra vez,
me la volveré a creer.
Escucha mi voz.
Humedecidos por el sudor
de los fuegos del delirio.
Siénteme.
Te siento muy profundo.
Despacio.
Entrando tus palabras,
saliendo de tu boca.
Despacio.
Muy despacio.
Desnudos el cuerpo.
Desnudos el alma.
Atraviésame con tus palabras,
que yo te atravesaré.
Escúchame.
Ahora bésame.
Que nos encuentre
abrazados y satisfechos
el amanecer.

📸 DEPOSITPHOTOS

NO ME MIRES.

No me mires.
No lo hagas.
No me tortures con
lo que me promete
cada mirada.
No me mires.
No sé si me podré
resistir, más bien
volveré a caer.
Desde aquella vez,
tus manos, en mi último
pensamiento, son las que
recorren mi cuerpo.
Tus labios con sabor al
vino del deseo,
son los que beso cada
noche.
Tu cuerpo,
cada contoneo,
cada murmullo que
roban mis besos al
recorrer tu cuello, son
lo último que escucho
antes de sumirme en
sueños húmedos.
Delirio.
Error deseado.
Tu boca.
Tus manos.
Mi pecho desnudo
recorrido,
besado,
arañado.
Mi boca en tus labios,
tu cuello,
en la cima de tus pechos,
descendiendo al estrecho
secreto que despiertan
mis más profundos deseos.
Sumergido entre tus piernas.
Embebido de la grandeza
de la lascivia.
Mi lascivia.
Tu deseo mi mentón
humedeciendo.
Tu mirada.
No me mires.
No lo hagas.
Acabaré cediendo.
Lo deseo.
¡Mírame!
¡Mírame!
Húndeme entre las
cenizas en las que me
convierto, de las que
renazco en cada encuentro.
¿Cómo evitarlo?
No quiero.
Cargaré con mi pecado.
Cargaré con mi secreto.
Todo por probar de nuevo
tus besos.
El elixir de tu cuerpo.
Por tu boca recorriendo
mi cuerpo.
Por mi cuerpo enfermo de
pecado y lujuria, profanando
tu templo.
No puedo resistirme.
No me mires.
No lo hagas.
La oscuridad me embriaga.
No estás pero te siento.
Mis manos, imaginándote,
pretenden consuelo.
No lo hallan.
Me vacío.
Tu mirada.
Pensamientos encendidos.
Tu mirada.
Me difumino en la noche
en la que sueño pero no estoy
contigo.
Otra, que no eres tú, mi cama calienta,
pero fría mi alma se encuentra.
Ningún fuego, que no sea el
que tu pasión enciende, me
consuela.
No me mires.
No lo hagas.
No me hagas promesas
que se quedarán en nada.
Cautivo de tu mirada,
de cada palabra,
del roce del aire de cada gemido
que exclamas junto a mi oído.
No me mires.
No lo hagas.
Si lo haces, no sé
si las ganas podré
guardarme.

📸 PIXABAY

GIRANDO LA RULETA DEL DESEO.

Comienza el juego.
Mi cuerpo desnudo
tu tablero.
Recórreme con los dedos,
jugando al rojo de los
encajes que se entrevén
entre el negro de de las
prendas que van quedando
por el suelo.
Ganando.
Perdiendo.
Robándome el aliento.
Hazme girar en la ruleta
de tu mirada que enciende
mis más profundos pensamientos.
Descúbreme tu jugada,
la baraja marcada.
Mi cuerpo se muestra
haciéndome trampas.
Sonríes.
Me dominan las ganas.
La puerta entreabierta.
Murmullos en la sala.
Partida ilícita entre
las sombras jugada.
No nos importa nada.
Sensaciones ardientes.
Sonríes.
Tus labios mi tortura.
Tus manos mi locura.
Me montas sin ternura.
Bajas y subes.
Podría decir que me
llevas hasta las nubes,
pero me hundes en el más
ardiente infierno de la lujuria.
Tu tablero se estremece.
Las apuestas crecen.
Las voces exteriores
ya están ausentes.
Un grito en mi garganta
latente.
Me enmudeces.
La boca me cubres entre
tus caderas.
Te mueves.
Me enloqueces.
Tus manos, nuevamente
aumentan las apuestas.
Mi boca del más dulce
elixir desborda.
Te apartas.
Te ruego que sigas.
Me besas.
Tu lengua en mi
garganta se atraviesa.
Inmóvil me tienes.
Me sonríes.
Te imploro que no
me abandones.
Te sabes maestra.
Traviesa.
Te contonéas a la luz
de la escasa vela.
Mi cuerpo tiembla.
Te pide que vuelvas.
Siempre tu sonrisa.
Me embelesan.
Me montas de nuevo.
Te desbocas.
Me haces llegar al cielo.
Tu boca sellan mis labios.
Mi grito se convierte en
un espasmo que se
confunde con el que
tu cuerpo se estremece.
Yacemos juntos.
La partida ha terminado.
Por hoy los dos
hemos ganado.
¿Para cuando la próxima
apuesta?

📸 PIXABAY

EN MIL NOCHES.

¿Que me das que me haces
volar con cada beso?
¿Que me das que me transportas
con alas del cristal con
el que miro los sueños?
¿Que me das que haces
que la razón sea irreal?
¿Que me das?
No lo sé,
pero sí sé que quiero más.
Que me lleves hasta ese
lugar en el que te pueda
amar.
En el que nos encontremos
y no nos convirtamos en un
recuerdo.
En un anhelo sin visos de ser
realidad.
Llévame más lejos del horizonte,
allá donde el mar en una cascada
sideral se convierte.
¿Que me das?
Dámelo ya.
Que quiero vivir en esta
irrealidad donde entre tus
brazos pueda calmar mi ansiedad.
Dónde tú nombre, desconocido,
pueda gritar.
Dámelo ya.
Lo grito a los cuatro vientos.
Lo escribo y al mar, en botellas
de cristal, se lo entrego.
Lo ruego a quién en el
camino me encuentro.
¿Que me das que me haces
volar en cada beso?
En mil noches.
Entre mil cielos.

📸 DEPOSITPHOTOS

JUEGOS ESCONDIDOS

Tus dedos, a escondidas,
lejos de miradas interrogativas,
recorren mis piernas,
dibujando corazones.
Miradas traviesas
que recorren el espacio
que nos separa.
Mis dedos, escondido bajo
la mesa, subiendo por tus
piernas, traspasando la tela de la falda,
buscando, provocando, la humedad de tus ganas.
Mi cuerpo ante tus dedos responde.
Mis dedos nerviosos te siguen
el juego.
Tus piernas se separan.
Tu humedad me embriaga.
Tu mano entre mis piernas penetra,
haciéndose cargo de mi deseo.
Suavemente.
Subiendo.
Bajando.
Un gemido me trago.
Tú sigues con tu trabajo,
mis dedos en tu interior acoplados.
Sonríes.
Noto el arrebol de tu rostro.
Cierro los ojos.
Nuestras manos recorriendo,
embriagadas de deseo.
Me estremezco.
Noto tu estremecimiento.
Ahogo el grito.
Te mueves delicadamente.
El labio, casi imperceptiblemente,
te muerdes.
Sobre la mesa nadie se
percata del embate que
se está produciendo entre
nuestras piernas.
Nuestros cuerpos tensos.
Masajeando con maestría
nuestros sexos.
Siento que te derramas en mis manos,
no puedo,
más no aguanto.
Alzando la voz,
fluyo.
Nos miran asombrados.
Reímos agotados.
Nuestros dedos colmados,
continúan en nuestras pieles
corazones enredando.
Nos comemos la boca,
como las ganas nos ha
devorado.

📸 DEPOSITPHOTOS

CUÁNTAS VECES.

¿Cuántas veces habré muerto
carente de tus besos?
¿Cuántas veces?
Grito mis preguntas al viento.
Como el destino, te encuentras
tejiendo de luz de plata, los
hilos de la telaraña al que
estoy abocado  a quedar
atascado.
¿Cuántas veces habré
hollado el desierto
en un trémulo caminar
buscando el oasis, entre
tus brazos, en el que
poder descansar?
Son tantas las preguntas
que anidan en mi interior.
A ninguna le das contestación.
Ausente permaneces de todo
y te alejas, poco a poco, entre
las alas de la indiferencia.
Son tantas veces las que
he caído,
en las que me he rendido
que ya he perdido la cuenta.
El suelo, de mi cuerpo,
tiene ya huella.
¿Cuántas veces habré muerto
víctima de tu silencio?
¿Por cuántas noches te has
convertido en mis sueños?
¿Por cuántos días pasas
por mi lado y ni me miras?
Son demasiados años los que
te he añorado,
te he anhelado.
He soñado contigo en mi
cama caldeando este
frío cuerpo.
¿Cuanta sangre, en forma de tinta,
he derramado escribiéndote
mis poesías?
Mil cartas escritas
A ninguna contestada.
Mil futuros levantados
sobre cimientos «de por
si acaso».
Cuantos han sido los
años que hemos desperdiciado.
¿Cuántas veces habré muerto
carente de tus besos?

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¿CÓMO DECIRTE LO QUE ME HACES SENTIR?

Me gustaría decirte todo
lo que me haces sentir.
Cómo vives en mi
pensamiento.
Robándome el aliento.
Un frío sorbo de agua
en medio del  ardiente desierto.
¿Como decirte
lo que por tí siento?
Las largas noches que
me deja tu ausencia.
Los fríos días de
una fría primavera que
no llega.
¿Como decirte
lo que por tí siento?
Me gustaría confesarte
que solamente pienso
en besarte.
Entre tus manos embelesarme,
perderme entre los sueños
y deseos que despierta la
imagen de tu cuerpo.
Besarte hasta que no
quede un trozo de piel
que mis lábios no hayan
probado.
Tus manos robando a mi
aliento el suspiro que
produce el fuego que
nuestras carnes consumen.
Como decirte,
como pedirte que me dejes
la puerta de tu cuarto abierta.
Entraré sin hacer ruido,
bailaré con las sombras al
ritmo del latido de un corazón
que ansioso espera entre
blancas sábanas de una
cama que desespera
sentir nuestros cuerpos en
nuestra infinita guerra.
Tus piernas abiertas.
Mi lengua.
Tus manos descendiendo
por mi pecho.
Tu boca ansiosa.
Perdidos.
Condenados a caer
en el pecado de la
lujuria.
Usando nuestros cuerpos
de las copas con las que
nos saciamos.
¿Cómo decirte?
Cuanto me queda por sentirte.

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AYER, MÍRAME

Ayer, mírame.
Deja que te mire.
Deja que la vea.
Permíteme perderme
en tu primavera.
Ayer, no te rezagues.
No te dejes llevar por
la corriente, no sucumbas
conviértete en presente.
No te alejes,
y a ella te lleves.
Déjala, aquí en presente,
donde pueda descansar entre
sus brazos,
beber de sus besos,
fundirme en su cuerpo.
Ayer, llévame también
ni no has de luchar por
no perecer.
No me quites ya su
recuerdo, que es lo
único que ahora tengo.
Ayer, mírame
y deja que vea en tu
espejo que todo lo
pasado ha sido perfecto.
Déjame el recuerdo
engañado que me
regala la memoria
mentirosa.
Ayer, ¿por qué?
Mírame.
Permíteme hablar con
la muerte, esa que mela
robó.
Esa que vive en tu piel,
no está que no me contesta.
Quiero hablar con ella,
pedirla que no me la
devuelva, con su alegría,
con sus miserias,
con sus sueños,
con sus promesas.
Déjame que la pida
que otra oportunidad
la conceda.
Que si no es así,
que no sea a ella a quien
robe, me me lleve a mí.
Pero cada vez que la
pido, me desoye.
¡Llévame con Caronte!
Pagaré la moneda.
Solamente deseo que
al mundo no le niegan
su belleza.
Ayer, mírame.
¿Que ves?
Sólo un alma en pena
que de rodillas implora
que vuelvas a traerla
de vuelta.

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