POR CIEN EUROS

Lo hice por cien euros. Por esa miseria vendí mi dignidad. Tuvo que aguantar las náuseas al sentir sus asquerosas manos sobre mí. Su saliva densa que apestaba, al igual que su boca, a tabaco rancio cubriendo mi cuerpo, el olor a sudor de su cuerpo, el cual balanceaba sobre mí de manera torpe. Tampoco le importaba. Sólo deseaba que todo aquello terminará, que se corriera y me dejase en paz. Necesitaba aquellos miserables euros de mierda.
¿Venderías tu cuerpo al primer cabrón que estuviese dispuesto a pagar por él?
Muchos dirían que no. Que hay otras mil salidas.
Sí, las hay. Pero llega un momento en que cada salida acaba en un precipicio y ya no hay vuelta atrás.
En ese punto me encontraba yo en el instante que vendí no solo mi cuerpo, también una parte de mí.
No es lo mismo darse un revolcón con el primer capullo con el que te cruces, que convertirse en un mero trozo de carne por el cual se paga.
Cien putos euros…
Luego me quedé allí tumbada, en esa cama de supuestas sábanas limpias. Lloré con lágrimas silenciosas mientras el cabrón acababa de asearse.
Mi primer cliente.
Un putero más para quién yo no era más que un pedazo de carne con el que satisfacerse.
Cuando todo terminó, anduve por la calle con la mirada fija en el suelo, preguntándome como había sido posible que hubiese acabado así.
Malas decisiones encadenadas unas a otras.
Si pudiera volver hacia atrás. Pero no se puede. Este viaje es de una sola dirección, sin posibilidad de regreso a las estaciones pasadas.
Lo hice por cien malditos euros. Supe que ya no volvería a ser la misma persona que aquel día dejé de ser.
Bajo el cuerpo del putero murió la mejor versión de mí. Ahora vive otra, la oscura. Esa que no tiene remordimientos. La que no le importa vender su alma, pues ya no tengo. La vendí aquel día.
Ahora soy yo la que decide a sus clientes pero no para follar, sí para recibir encargos por mucho más de cien euros miserables.
¿Sabéis dónde invertí ese dinero?
Ahora lucen en un cuadro de marco dorado, colgado en la parte más visible de mi salón. Algunos billetes aún conservan la sangre de los cabrones a los que iban dirigidos.
¡Que vueltas da la vida!
Me vendí para pagar, pero después acabé convertida en una asesina. La ira me dominó y no hay peor enemigo que aquel que no tiene nada que perder, y yo no lo tenía pero aquellos miserables no lo sabían. Lo intuyeron mientras agonizaban con sus tripas en mis manos.
Los primeros siempre son lo más difíciles. El primer cliente, el primer muerto. Después se convierte en costumbre.
Todo comenzó por cien euros.

RELATO NACIDO A RAÍZ DEL RETO #NECRORETAZOS

SIN NADA PLANEAR

Nada quiero planear

pues así una sorpresa

será.

Para tí.

Para mí.

Para el mundo que

no se esperará nada

de lo que después sucederá.

Nada quiero planear

para no estropear lo que

ha de pasar.

Nos sorprenderemos.

Ya verás.

Cada momento descubriremos

en cada movimiento,

compartiendo risas,

saliva,

besos.

Nada quiero planear pero

me es imposible no pensar,

que mi ser se comience a

encender.

Que la temperatura ascienda

en mi piel.

Nada puedo planear aunque

todo está dibujado en mi mente.

Nada puede fallar.

Esta noche no.

Que los errores se postergen.

Esta noche nuestra cama

ha de llenarse de amaneceres

que celosos nos descubrirán

Nada quiero planear.

Descúbreme tus secretos.

AMOR SOÑADO

Sólo tú me haces
sentir algo que ya
pensaba que no
volvería a vivir.
La pasión crece
en mi interior,
rezumando por mi
piel.
Vivo lo que solamente
pensé que no iba
a salir de una mera
ilusión.
Me has hecho renacer.
Florecer en esta sensación
que calienta mi corazón.
Gracias amor soñado.

VUELVEN LAS PALABRAS

Y vuelven las palabras
devueltas por el viento
por no haber encontrado
al amor al que fueron.
Y vuelven las palabras,
las alegrías, lo lamentos.
Regresan ausentes de todo
de lo que fueron cargadas.
Vacías,
amortajadas.
Ataúdes de papel en
forma de cartas que
fueron lanzadas

para que el aire
lejos las llevará.
Que con su empuje y
la fuerza de los besos
con las que iban cargadas,
cruzasen montañas y
mares.
Que deslumbrasen al
mismo sol y alumbrasen
las noches del perdido
navegante, aquel que
buscaba orientarse.
Pero el aire hoy a

tocado en mi ventana
depositando en el alféizar
aquellas cartas.
Todas mis vanas esperanzas.
Hoy terminó el sueño
que iluminaba mis mañanas.
Aquel de que te llegasen
mis palabras.
Ahora mueren en una
vieja página que fue blanca
no sin antes haber escuchado
mis lamentos,

sentido mis lágrimas.
Ahora yacen húmedas y
arrugadas esperando que
el olvido venga a reclamarlas.
Y vuelven las palabras
al viento lanzadas.
Con ellas la soledad y la
desesperanza.

POR MIL NOCHES

Te seguiré está
noche, y mil
noches más.
Iré tras de tí.
Te seguiré por
esta encrucijada
me lleve hacia donde
me lleve.
Pues por tí no
solamente vendí
mi alma, también
mi corazón y
esperanzas.
Te seguiré convertido
en un mendigo
que tras de tí
me arrastro,
sucumbo.
Olvido quien
soy.
Nunca llegaré a
ser aquello que
soñé.

EXTRAÑOS

Me siento un extraño

en este cuerpo impostado.

En esta vida, compartida,

de la que nada sacamos.

Nada hayamos.

Una vida inventada.

Robada a la que realmente

merecemos.

Perdiendo el tiempo.

Vaciándonos en cada

intento de adecuarla a

nosotros.

Muriendo un poco más

en cada intento.

Mil lamentos acompañan

nuestras almas.

Tu y yo.

Yo y tú.

Capeando la tormenta

de esta vida que nos

va robando la juventud,

en esta vida inventada

que intentamos mantener

levantada, pero que va

cayendo bajo el

peso de los incumplidos

anhelos.

Por el sabor de los falsos

y obligados besos.

Dos extraños encadenados

por un antiguo, casi olvidado,

recuerdo de algo que fue

bonito mientras duró

Acabó.

Intentamos mantener

fragmentos de aquello,

se van escapando entre

nuestros dedos.

Cuando encontraremos

la fuerza de no mentirnos

y saltar al abismo.

Lo sé.

Lo sabes.

Aquí seguimos.

ABISMOS

Te extraño incluso
estando a tu lado.
Dos desconocido
los cuales nos amamos
hasta hacernos daño.
Ahora compartimos
camino, pero
juntos no caminamos.
Te añoro tanto.
Te miro y ya no veo
aquello que vimos en
otro momento.
¿Que ha pasado?
¿El tiempo?
¿La pasión que ya
ha muerto?
¿O ha sido el
silencio que se ha
impuesto?
Y te extraño tanto
que hasta yo me
veo un desconocido
a tu lado.
¿Dónde está aquel
que te ha amado?
¿Al que has amado
dejando casi todo
de lado?
Pero ha sido ese
«casi» el que más
ha pesado.
El tuyo,
el mío,
el de los extraños.
No hemos superado
las barreras que
la vida ha levantado
No hemos caído
aún del árbol en el
que colgamos sintiéndonos
arropados.
Nos ha faltado madurar,
o será que hemos madurado
tanto que nos hemos
estropeado.
Será.
Serán tantas cosas.
Tantas vivencias
Tantas disidencias.
Ahora te miro y
extraño lo que un día
fuimos juntos.
Ahora abrimos un
abismo con el cual
nos separamos.
Nos hacemos
daño.

CONTINUARÁ

Todo continuará aunque
de nosotros nada quedé
El camino seguirá
para que otros lo descubran.
La senda, que pensamos
que nadie transitará,
será nuevamente
hollada por otros pies
y otras esperanzas.
Aunque ni el recuerdo
nos recuerde, el tiempo
seguirá pasando ausente,
borrando los momentos tristes,
pero también los alegres.
Todo continuará cuando
estemos ausentes,
aunque nos pensemos
únicos y diferentes.
Insustituibles nos veamos.
El mundo continuará girando
cuando no vayamos.
Nada atrás dejaremos
aunque lo pretendemos.
Mis besos se borrarán de
tu piel, de tu cuerpo.
El olor a sexo se difuminará
en el viento que penetre
por las ventanas abiertas
de lo que fue nuestro
reino.
Todo continuará aunque
nosotros no estemos.

Y COMIENZA EL AÑO.

Y el año comienza con
besos cargados de
promesas,
desnudándonos el cuerpo
liberando el alma de mentiras
y sueños sin sustancias.
Dejando espacio a las
nuevas ilusiones.
Mi cama vacía, mis
manos entibian mi
piel, acariciando la dureza
de mi cuerpo.
Tu recuerdo perdura.
Me enhiesta el sentimiento
inundándome de un insatisfecho
deseo.
Mis besos aguardo
con mi piel ardiendo.
Esperando que tus manos,
tu cuerpo, sofoquen este
Incendio.

INOCENTADA

Caímos en la inocentada
de entregarnos el alma,
pensando que éramos
sinceros, sin saber
que estábamos fingiendo.
Fuimos víctimas del
negro humor del destino,
ese que juntó nuestros
caminos.
Que jugó a que creyésemos
que éramos uno.
Fuimos víctimas del humor
más inoportuno.
Dos almas que necesitaban
unas caricias, unas palabras.
Dos almas que buscaban y
que se pensaron encontradas.
Dos almas víctimas de una
inocentada.