NO QUIERAS VER LO QUE SE OCULTA

No quieras ver lo
que esconden las
máscaras que ocultan
mi piel.
Mi ser.
Cicatrices aún abiertas
que nunca cierran.
Heridas de amores y vidas
vividas con más fallos
que aciertos.
No intentes mirar
debajo de esta piel
con la que he de ocultar
una realidad que no
te mereces ver.
Que no quiero mostrarte.
Desnudame el cuerpo,
te lo entrego.
En tus manos me pierdo.
Pero no me quieras quitar
la piel de acero con
la que cubro mi alma.
No me atrevo a mostrarme
ante tí.
Amémonos sabiendo que
vivimos este momento.
Que este instante soy
lo que te muestro.
Mañana, seré otro
personaje con un
nuevo papel.
Mañana me tocará
volver a renacer.
A rehacer una vida nueva
con esta vieja piel.

NO ERES UNA PRINCESA DISNEY

Y hoy he cogido
un trozo de tu sueño
y he visto que está
incompleto.
Pues buscas satisfacer
a los demás dejándote
a tí en segundo lugar.
¡No mi niña!
No dejes que otros
hagan de tu vida su
vida.
No permitas que roben
no uno solo de tus pensamientos.
Que no eres una princesa
Disney.
Tú no necesitas que
nadie te rescate.
La vida te ha enseñado que
ningún principie azul
va a venir a ayudarte,
como mucho un príncipe
indeseable aparecerá
para aprovecharse.
Pero tú no
mi niña.
No dejarás que te engañe.
No te dejes engañar por
melosas palabras que
más esconden que
muestran.
Esgrime tu propia espada,
como Arturo con Escalibur,
y alzate reina de tu propia vida.
Reina de corazones de tu
propio reino de nunca jamás
te volverás a dejar engañar,
ni dejarás tu vida atrás.
Te devuelvo tu pedacito de sueño
mi niña hermosa.
Es tuyo.
Te pertenece.
Al igual que el futuro que te
mereces.

ADICTO A TÍ

Cuanto tiempo perdido
en falsos te quieros,
convertidos en quiméricos
recuerdos.
Cuántas verdades silenciadas
por ilusiones vagas.
Cuántos momentos perdidos,
de los cuales aprendí contigo
que no todo lo dicho
conlleva una verdad.
Ni la mirada es sincera
cuando el alma la mentira
alberga.
Soy un neófito en la vida.
No quiero aprender,
ni ser veterano en mil
guerras.
Solo quería una batalla que
se librar entre sábanas,
sudor y gemidos.
Que mis manos fueran
la última arma para tomar
la trinchera que entre tus piernas
guardas.
Cuanto tiempo perdido
del que no he aprendido
nada.
Pues te sigo soñando
en las noches,
te busco al amanecer
en mi cama.
No encuentro nada.
Y así sigo.
A tí adicto.

PARAÍSOS OLVIDADOS

¿Para que volver
a aquellos lugares que recorrimos
comiéndonos a besos,
ajenos al tiempo?
¿Para que volver
a aquellos lugares
que andamos,
que descubrimos,
dónde nos amamos,
sí ya no es contigo
con quién los ando?
Las ciudades doradas,
ahora ya no brillan,
se han convertido en
falda plata que nada valen.
Pues el valor de lo dieron
tus andares,
tus sonrisas,
tus lunares que
como mapa recorría
hasta llegar a los lugares
perdidos,
soñados,
deseados.
¿Para que buscar en otros
mapas lo que en los tuyos
descubrí.
Viví?
Ya no hay mapas que
me descubran nada.
Ni pareja con las que
recorrer lo más recóndito
de las ciudades.
Ya no saben a nada más
que a desaires,
a soledad.
A recuerdos de vivencias
que ya no volverán.
Las luces se han apagado
y en penumbras
las ciudades se han quedado.
Ahora sólo los imanes de nevera,
de este sueño me han quedado.

TIEMPO

Sin percatarnos
el tiempo pasa sin
avisar.
No se detiene.
Avanza inexorable
cubriendo nuestro pelo de
hebras blancas,
arrugas en la cara,
cicatrices en el alma.
Y miramos atrás,
pues mirar hacia adelante
nos acobarda,
vemos la oscuridad del
final.
No hay esperanza por
mucho que pensemos
que somos diferentes
al resto de la gente.
El tiempo avanza indolente
poniendo a cada cual
dónde se merece,
en la línea final o
de comienzo,
cada cual con lo que crea.
El tiempo.
Fiel enemigo de los buenos
momentos.
Amigo cruel de lo que queremos
olvidar, dejando un poso
cruel de recuerdos que duelen
a flor de piel,
aunque la mente ya nos los
recuerde, en nuestras almas
siguen vigentes.
El tiempo avanza inexorablemente.

CARTA AL VIENTO

¿Sabes?
Estoy aquí varado. Parado. Esperando algo. No sé muy bien el qué. Pero aquí me hallo. Esperando, eso sí lo sé. Es lo único que tengo seguro, que me encuentro esperando.
¿Una nueva vida? ¿Tu regreso a esta orilla de dónde te marchaste?
No sé si alguna vez te llegarán estas palabras. Las lanzo al agua, al igual que las ilusiones. Esa que se marcharon tras de tí.
Lanzo estas palabras a las corrientes que bañan está playa donde sigo, donde seguiré esperando tu regreso.
No sé donde acabarán, si en tus manos, en la panza de algún animal, en otra playa en la que haya otra persona, que al igual que yo, espera tu regreso.
Y pasan los años y mi pelo se blanquea, mis fuerzas flaquean, mi cara se cubre de arrugas. Las olas ya no me arrullan con voces de esperanza. Ya no.
Ahora gritan que me vaya. Que busque un nuevo mañana en el hoy, que tu no vas a regresar.
Pero no la quiero escuchar. Sé que vendrás. Me lo prometiste y no quiero creer que está sea otra promesa que no vas a cumplir.
Lanzo estas palabras al mar. Un beso. Un sueño, una ilusión.

¿QUE SERÁ?

Si te vas.
¿Que serán de todos
esos momentos que
nos prometimos
experimentar?
¿De esos sueños
que nos prometimos
convertir en realidad?
Atrás se quedarán
relegándolos a ese
lugar en el que olvidados
morían.
Como si nunca
hubiesen vivido.
Como si solo una
fantasía hubieran sido.
Se convertirán en fantasmas
del ayer que nos perseguirán.
Sin darnos paz se enquistarán,
obligándonos a buscarlos
para hacerlos realidad.
Transitaremos por caminos
de silencios,
de amarguras,
de resentimientos.
Abocados estaremos a
rememorar esos momentos
en los que los hicimos volar.
Y nuestras vidas,
separadas ya,
no podrán ser libres.
Nunca llegaremos indemnes
al final del camino.
Seremos mendigos de
sentimientos que nunca
nos llenarán.
Nuestras almas vacías estarán.
Demasiadas promesas vacías.
Lastre que nos hundirá.
Si te vas.
¿Que será de esta vida?

RÓBAME

Róbame con un beso
el alma que ya no tengo.
Ya robaste mi cama
a través del deseo.
Róbame la vida.
Esa que ya no me
pertenece.
La que guardas entre
tus más secretos
enseres.
Róbame eternamente.
Te dejaré entrar en mi
alma,
en mi mente,
en mi alcoba donde
amaneces.
Róbame las horas
al día.
Que llegue la noche,
que se lleve mi apatía.
Roba mi desgana
saciando mi avaricia
de tí.

MIRA BIEN

Dime que ves.

¿Has encontrado lo

que has estado buscando?

Mira bien.

Dime que ves.

¿Qué colores percibes entre

el negro y el gris que nos

rodean?

¿Ves ese amor, que como las olas

en la playa, se acerca y

se aleja mojando nuestros

pies?

Dime que ves.

Si aún algo merece

la pena.

O con pena digamos

que no hay nada a que salvar.

El amor se fue,

con él la libertad.

Nos sume, este vacío, en

una condena inmortal.

Inmoral.

Dime que ves.

Comparte conmigo ese

interes en encontrar el

derecho en este mundo al

revés.

Mira bien.

Dime que ves.

¿JUGAMOS?

¿Quieres que juguemos?

¿Que podemos perder?

Nada tú,

todo yo.

Mi ser.

Mi alma ya la perdí.

Juego con esa carta marcada.

Sonríes.

Sabes que me dominas.

Tus labios se muerden,

esa visión me enloquece.

Ansío ser yo quien te

los muerda.

Tu cuerpo envuelto

en estrecho y negro cuero.

Observándote me deleito.

Doy por perdida la partida.

Siempre ante ti pierdo.

Enloquezco.

Aunque intente jugar a tu

mismo juego.

No puedo.

Eres la dueña de mi pensamiento.

Me pierdo.

Me vence el deseo.