¿DÓNDE TE ESCONDES SOL?

¿Dónde te escondes sol
cuándo te vas?
¿Dónde te escondes?
Te voy a buscar.
Señalame el lugar.
Necesito buscarte,
salir al encuentro de
en quién encuentro consuelo.
Me encuentro en el hogar
soñado, cuando estoy
entre tus brazos.
Ahí nada me puede pasar.
Te necesito para continuar.
¿Dónde te escondes sol
cuándo te vas?
Abandono la noche en el
que me sume la soledad para
irte a buscar.
Seguiré el camino que me
marcan las nubes,
las que me hablan indicando
mi destino.

📸 PIXABAY

NO ME RESIGNO

No.
No me resigno a creer
que he perdido el control
de mi vida.
Jugar para perder.
Volverme a levantar después
No me resigno a creer
que aquellas palabras
lanzadas al viento ayer
supongan el final.
No me resigno a creer
que este es el final del
viaje.
No es lo que soñé.
No es la arena de la blanca
playa en la que anhelo embarrancar.
Descansar alejado de todos
los ruidos que ensombrecen
mis días.
No es el horizonte que
vislumbré en las noches
que entre tus brazos pasé.
No me resigno a creer y
por ello lucharé.
Mi rodilla no doblegaré.
Mi decisión habrá de tomar
el timón de este barco que
ha de encallar en la playa
plagada de estrellas, esa
que bajó la luz de la luna
iluminados por el fulgor de
tu mirada, te recité,
me recitaste tatuándomela
en la piel.
En el empeño no cejare.
En tu piel soñaré.
Un mundo mejor con mis
manos levantaré.
Simplemente espérame.

📸 PIXABAY

CAMPOS LABRADOS

El silencio labra hondo en
el campo del desencuentro.
Campos desolados.
Campos abandonados.
Cuántas preguntas que creímos
saber responder y  ninguna
fuimos capaces de comprender.
Cuántas miradas cargadas con
la ilusión de un nuevo mañana.
Pero cada amanecer,
se convierte en un nuevo
ayer.
El pasado se instala tras cada
caricia.
Tras cada palabra.
Tras cada mirada.
Se enraiza profundo en cada
mañana, abonado por los
desechos de sueños rotos,
apartados.
Desechados.
Esos que se acumulan en
un rincón del alma.
Esos que se van pudriéndo,
devorados por la putrefacción
en el que nos sumerge el dolor
de no encontrar la ilusión
que hemos estado persiguiendo.
Los mañana se enzarzan
en denodados combates contra
las preguntas que el alma
nos abate, como si de
duelistas se tratase, encontrándose
bajo el sol de la ilusión de
un nuevo amanecer,
para ver quién saldrá vencedor
tras el pistoletazo atronador.
El silencio labra hondo
en el campo del desencuentro.

📸 PIXABAY

CASTILLOS DE NAIPES

¿Cuándo comenzamos a

perder la partida?

¿Cuando comenzaron las

mentiras o fue cuando

comenzamos a jugar para

ganar y no perder?

Las apuestas aumentaban,

teníamos las mismas cartas

de una única baraja.

Dos jugadores que ansiaban

poseer el as de corazones.

Ganar la partida a través diamantes,

de esos que regalan los amantes,

o usando las picas para lancear

las mentiras.

¿Cuándo comenzamos

a perder la partida?

Fue al comenzar a cimentar

nuestras ilusiones sobre cimientos

de vagos sueños.

Sobre castillos de naipes

que se enraizaban en el aire.

📸 PIXABAY

ENTRE CANALES

Entre los canales
de la clara noche,
lanzó las redes para
recoger estrellas,
como las más divinas
perlas para engarzarlas
en bellos collares con los
que  prender a tu belleza.
Recordar lo que de nuestro
malogrado amor queda.
Entre estepas de desilusiones
y parajes plagados de tristezas,
intento robar las migajas de la
alegria que queda.
Configurar con ellas el suficiente
tejido con el que tejer un manto
de alivio para a mi alma
dar abrigo.
Navego entre Ríos de deseos
prohibidos.
Besos que se han ido.
Ríos formados por las lágrimas
que nuestros rostros y ojos
anegaron, los cuales se alimentan
de los afluentes de errores pasados.
Surco las aguas de los
canales de clara noche,
en bote de casco de papel.
Escorando sin saber.
Sintiendo que las redes pesan
demasiado,
que hacía el fondo me van
lastrando.
El frío inunda mi piel.
Me voy ahogando en las
aguas saladas que saben a
hiel.

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CUANDO EL RELOJ MARCA DE MADRUGADA

En estas horas,
cuándo las manillas
del reloj marcan de madrugada,
te extraño.
Te sueño.
Deseo sentirte,
juntos los cuerpos.
Espero tu regreso,
que tomes posesión
de mis anhelos,
de mis risas,
de mis momentos,
de esta vida que te entrego.
En estas horas,
cuándo las manillas
del reloj marcan de madrugada,
mi pena abrazada por la
soledad se alza.
Se enrosca a mi garganta,
anega mi rostro en saladas
lágrimas.
Mi cuerpo se encoge como
una flor marchita.
Me arropa la noche en un
manto de desdicha.
Y te llamo bramando
a las estrellas,
y la luna llena me
observa cargada de tristeza.
La imploro poder observar tu belleza,
el silencio es su única respuesta.

📸 PIXABAY

SE MARCHA LA PRIMAVERA.

Se marcha la primavera
tal y como llegó.
De forma brusca y que
nadie vio.
Llegó en medio de calles
silenciosas y almas
distanciadas unas de otras.
La vida brotó y de color pintó
la soledad.
Noticias funestas resonaban
en el viento de la primavera.
Lágrimas derramadas en tiempo
perdido que nadie nos devolverá,
al igual  que a los seres queridos
que se marcharon para no regresar.
Se marcha la primavera,
robándonos tantas alegrías y
una normalidad que tardará en
volverse a instalar.
Pero ya no será lo mismo.
Otra cosa llegará y la llamaremos
normalidad.
¿Pero que hay de normal
en dejar tantas cosas atrás?
Tantos momentos por disfrutar.
Tantas historias, que pudieron ser,
y ya no serán.
Se marcha la primavera.
Una parte de mi alma
tras ella se va, acompañándola
hacia lo desconocido del que será.

NAVEGANDO EN TU CUERPO

Navegando en la
suavidad de las olas
de tu piel.
Se desata la tormenta
de manos y besos.
El vaivén de tu cuerpo.
Marejada de deseo.
Encallado, como un
pobre marinero,
en el rosado coral que
se hunde entre las
columnas de tus
piernas,
dónde mi quilla penetra
hasta quedar varado
en la pasión
de la locura desatada
con el ciclón que
en la noche se desata.
Tu voz que en canto de sirena
en mi alma entra.
Sintonía que suena al
hacer del vaivén de tus
caderas.
Escorado a babor o a estribor.
Escapar, para luego volver
a encallar, en tu rosado
coral que me hace estremecer.
Empapado por el sudor
del torbellino de placer.

A TRAVÉS DE LA VENTANA

A través de la ventana
me mira la luna.
Me encuentro con ella
y te veo reflejada en su blancura.
A través de la ventana
me mira la luna,
y le pido a ella, que está en
las alturas, que te lleve mi
voz cargada de la amargura
de tenerte distante, que te
haga partícipe de mi locura.
A través de la ventana
me mira la luna.
La sonrío viendo en ella
tu hermosura.
La musitó palabras, a través
de la ventana, para que a mis
sentimientos le salgan alas
y te busquen en la noche
y que te descubran en la mañana,
bañada del rocío que acompaña
al alba.
Que te digan, entre aleteos de blancas
mariposas, lo que siente mi
alma.
Y a través de la ventana
me mira la luna.
Sonriéndome desde su blancura.
Sabiéndose destinataria de mis
secretos,
de mis pecados.
De mis anhelos.
A través de la ventana
me mira la luna.

HÉROES SIN CAPA

Héroes sin capa con
armas de esperanza.
Héroes que no son
identificados,
ni jaleados en un
campo de fútbol.
Héroes sin más.
A la sombra que
trabajan por los demás.
Cientos de ellos que
no piden más que
un poco de respeto
que casi nunca se les da.
Sabed que hoy en la
mente y en las bocas
de todos están, pero que
mañana de vosotros cuando
las nubes pasen y el sol
como rey se proclame
nadie se acordará del esfuerzo
realizado, ni de los
aplausos en las ventanas.
Mañana volverán a ser
anódinas personas, que
aunque ahí estarán, nadie
como héroes las verá.
De privatizaciones y
recortes se volverá a hablar.
Hasta la próxima crisis
que la boca se nos volverá
a llenar de loas que no sentimos
pero que por miedo al que
será decimos.